viernes, 16 de diciembre de 2011

postheadericon El protocolo maldito de Kioto

La cumbre sobre el cambio climático y el seguimiento del protocolo de Kyoto que se ha celebrado este diciembre en Durban, Sud-África, ha sido un esperado y completo desastre. Como no podía ser de otra manera a juzgar por cómo empezó todo.
En esta ocasión hay que lamentar que Canadá y Rusia han abandonado dicho protocolo para no seguir pagando multas por incumplir el compromiso de reducción de gases de efecto invernadero.

Por otro lado India y China no quieren comprometerse a seguir el protocolo para no comprometer su desarrollo industrial. En resumen ahora el organismo de Naciones Unidas que vela por el cumplimiento del "Protocolo de Kyoto" ya sólo va a poder regular el 15% de las emisiones de gases invernadero. Pero no podrá sancionar justamente a los países que más que más contaminan. Esto no es bueno y tampoco algo que no esperásemos ya que EEUU, el país más contaminante del mundo de lejos, no lo quiso firmar en su día. 


Fue esperanzador ver como en el año 1997 se reunían en Kioto representantes de 187 estados del mundo para abordar el problema del efecto invernadero y el cambio climático, establecer causas, sus efectos pasados, presentes y futuros y definir las medidas que habría que tomar no ya para evitarlo sino para paliarlo. Iba a ser una buena cosa también que entrara en vigor en 2005. Bueno, iba a serlo pero al final no lo fue ya que EEUU el mayor productor de gases invernadero nunca lo ratificó. No se comprometió a firmar el compromiso de reducción de emisión de gases invernadero ya que le supondría tener que pagar mucho dinero para obtener los llamados "derechos de emisión de carbono" o pagar mucho dinero para reducir esas emisiones. Al lobby del petróleo eso tampoco le entusiasmaba demasiado por que iba a dejar de facturar bastante.

En aquellos años China ya estaba despertando su creciente industrialización devoradora de energía y recursos naturales, con el consecuente incremento de precios en combustibles y  materias primas, por aumento de la demanda, incrementando así la contaminación y emisión de gases invernadero. Hoy China sigue creciendo y se ha convertido en la fábrica del mundo compitiendo claramente con los países más desarrollados, EEUU, Japón, Canadá y UE. Además, como resulta que fabrican los productos de forma más barata que en Europa y EEUU, se han cerrado fábricas en esos países para fabricarlos directamente en China. Esto hace que los productos tengan que hacer varios viajes por el planeta para ensamblarlos y comercializarlos con el implícito gasto energético y  la contaminación que supone.

Hacía tiempo que los científicos venían ofreciendo datos que confirmaban que se estaba produciendo el cambio climático. Sin embargo los lobbies económicos presionaban al gobierno de los EEUU para que no firmaran el protocolo negando incluso que existiera tal cambio climático. E incluso organizaban campañas mediáticas con pseudo-documentales  para desprestigiar a los primeros científicos con el testimonio de otros científicos que sembraban la duda en el público desinformado con argumentos del tipo: "por la información que tenemos no está claro que vaya a producirse tal cambio climático". Irónicamente existe una creciente tendencia anti-científica en EEUU que mediante argumentos creacionistas y fundamentalistas intentan desprestigiar al científico para evitar que logre tanta aceptación. Además tachaban de "neo-hippies" a los científicos ambientalistas.

A partir de mediadios de los 80 los ecologistas  ya no eran vistos por la opinión pública como aquellos locos hippies alternativos antisistema que se subían a los árboles y se estropeaban el cerebro, con sustancias como la marihuana y el LSD,  y se dejaban el pelo largo para acercarse a la forma de vida de los indios Hopi y conectar mejor con la naturaleza. Resulta que una vez terminada la era de los hippies, cuando ya pasó la resaca, resultó que algunos de aquellos ecologistas no sólo no habían destrozado su cerebro con las drogas sino que además habían logrado terminar sus carreras y eran gente muy competente y muy preparada. Y sus posturas ecologistas tenían el aval de los científicos que desde hacía años ofrecían datos reales sobre el problema del cambio climático.

La gente no es consciente de los gases que le están rodeando si no huelen o no se ven. Y no logran ver la relación causa-efecto de las cosas.  Mientras tanto entre la comunidad científica existe unanimidad en cuanto a que sí se está dando cambio climático. Pero en mi opinión lo peor de todo no es que los científicos lo afirmen mostrándonos pruebas tangibles o incluso con datos y gráficas que evidencian la tendencia al alza de las temperaturas. Lo peor es que nos lo digan los kiribatianos y los esquimales. Son testigos directos de que el cambio climático es real y se está produciendo. Nos cuesta asimilar cosas abstractas y matemáticas pero la palabra de un indígena de Groenlandia o uno de Kiribati tienen mucha más fuerza. Tenemos los testimonios humanos directos que nos llegan de los esquimales Inuit y los habitantes de estados del pacífico como Kiribati. Ellos ya están sufriendo el cambio climático en sus carnes y ya les está afectando. Los esquimales ya no pueden ir a cazar de isla en isla en trineo como hacían antes. Y en Kiribati el nivel del mar se aprecia como va subiendo. Kiribati y otros países del pacífico van a desaparecer. El gobierno de Kiribati ya está haciendo los trámites para que sus ciudadanos sean aceptados como refugiados en otros países como Australia. Y eso no es algo que debamos ignorar no sólo por el perjuicio que provocamos en esas otras personas sino siendo egoístas y miopes el perjuicio que nos estamos provocando a nosotros mismos.

Cada vez toma más fuerza la teoría de que los africanos, que tratan de llegar a Europa, en realidad deberían ser considerados oficialmente refugiados ambientales por culpa nuestra. Parece ser que existe una posible relación entre la disminución de lluvias en zonas tropicales africanas con la contaminación producida en los países desarrollados. Esto no se debe exactamente al efecto invernadero sino a un fenómeno conocido por "oscurecimiento global". Otro día explicaré en qué consiste. Esta relación entre la contaminación producida en los países desarrollados y la sequía y las hambrunas africanas no nos resulta muy evidente. Aparte de que no pensamos en África más que 5 minutos al año.

Le hace pensar a uno mal sobre la razón real de que Canadá y Rusia abandonen el protocolo. Tal vez el cambio climático les está favoreciendo porque les está abriendo nuevas rutas en el Ártico que les permitirán acortar viajes pero también explotar los yacimientos de petróleo que allí ahí. Yacimientos que producirán más efecto invernadero aún y no sólo por que al transformarlos en combustible producirán gases invernadero sino también por que parece que se va a liberar otro gas que hasta ahora estaba congelado en el permafrost y el fondo oceánico. Según muchos científicos con el cambio climático se descongelaría el metano y se liberaría a la atmósfera repentinamente aportando mucha cantidad de gas invernadero cosa que aceleraría el calentamiento climático aún más. A esa repentina emisión de metano se le conoce como "bomba de metano". Existe una cierta controversia entre dos modelos que se están estudiando con resultados opuestos. Pero la posibilidad de que así sea existe. Ésta es una posible bomba de relojería o una espada de Damocles que cierne sobre nosotros que no nos podemos permitir ignorar.

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